Hay una ley que dice: “Si encuentras unas converse por 25
euros cómpratelas, aunque no las necesites, aunque no las quieras”.
Y eso es lo que hicimos, sin pensarlo, sin buscarlo. De
hecho, la idea era otra, como casi siempre. Pero a veces los planes no salen o
los trazas y luego no los quieres. O se terminan antes de empezar. Por eso
últimamente procuramos no hacerles mucho caso. Comimos en un comedor de unas oficinas
donde nos pidieron el DNI y nos dieron una pegatina para identificarnos, comida
casera y muy barata, parecía por un instante que teníamos otra vida diferente.
Paseamos por debajo del faro del que tantas veces habíamos hablado. Buscamos un
regalo que no encontramos y jugamos a ver en que estación estábamos mirando la
ropa de la gente que andaba por la calle. Y después de todo esto, nos fuimos
donde siempre vamos, donde siempre queremos ir, aunque llueva o haga frío, aunque
sea por la tarde o por la mañana, aunque no tengamos tiempo, aunque no sea el
momento. A un parque, da igual el que sea y da igual donde esté. Nos fuimos a
probarnos como niñas pequeñas nuestra compra. A compararlas y a planificar los
pasos que daremos con ellas, sabiendo que probablemente nunca llevaremos a cabo
esos planes.



Hacía tiempo que no pasaba por aquí. Me ha hecho reir esta entrada en la que os mostráis tanto. Casi os he visto. La risa es siempre redentora.
ResponderEliminarDe paso aporto unas ideas para una revista impublicable: Una revista que hable sino que escuche. Que no aporte ideas o sentimientos, sino que los mire. Que no se deje llevar por el torbellino de lo superficial (se puede dejar a otras revistas y periódicos que lo muestran constantemente) sino que bucee en los acontecimientos y los inserte a la corriente de la historia humana. Que rescate de cada suceso lo esencial, el secreto murmullo de la vida. Da igual que sea algo sublime como el arte, la queja de alguien, algo que pasa casi despercibido o una palabra cualquiera que cae de alguna boca desconocida. Todo nos dice algo de nosotros (nos junto a otros) a condición de saber escuchar. Pero ya casi no sabemos. Solo oimos el ruido que todo lo satura llevándonos de aquí para allá como gotas perdidas en el río. Sería bueno parar el tiempo como en una fotografía y aprender a mirar y escuchar.
Un abrazo vagabundas!